Las grandes potencias en imperialismo

El auje del nacionalismo en Europa

 Entre 1848 y 1870, el mapa de Europa se modificó debido a la competencia de las potencias continentales por la hejemonía y por el nacionalismo insatisfecho de las naciones sin un Estado propio, como Alemania, Italia o Polonia.

Francia: el Segundo Imperio


 En 1851, el presidente de la República, Luis Bonaparte, dio un golpe de Estado, se proclamó emperador con el nombre de Napoleón III e instauró el Segundo Imperio.

 Este régimen era un conjunto de liberalismo y de orden. Su prestigio se baseaba en la herencia dinástica y en una política exterior agresiva. Entre 1852 y 1870, Napoleón III intervino en todas las crisis entre las grandes potencias.

La unificación de Alemania


 Tras el fracaso de 1848, el nacionalismo alemán se dividió en dos:

  •   Los partidarios de la Gran Alemania, que se agrupaba alrededor de Austria, una potencia católica cuyo monarca fuera emperador del Sacro Imperio hasta el año 1806.
  •  Los que preferían una Pequeña Alemania dirigida por Prusia, potencia protestante, de la que excluían Austria.

 El chanceler prusiano Otto von Bismarck logró la unificación a través de una serie de guerras.

La unificación italiana


 El caso de Italia era muy complejo, debido a la ocupación del nordeste de la península itálica por una potencia extranjera, Austria y la presencia de los Estados Pontificios, que obligaba al nacionalismo e enfrentarse al poder temporal del Papa.

 El Estado que encaminó el sentimiento nacionalista fue Piamonte, cuyo monarca, Víctor Manuel II, era el rey de Sardeña. El protagonista de la unificación fue el primer ministro piamontés Cavour, que recoge los frutos de las ideas de Mazzini y de las hazañas de Garibaldi.

Las grandes potencias europeas

 Tras las unificaciones de Italia y de Alemania, Europa sufriera profundos cambios. Ahora se sentaban a la mesa de las grandes potencias tres imperios en decadencia (el ruso, el turco y el austrohúngaro), dos nuevos Estados (Italia y Alemania), una Francia que construía una nueva república y un Reino Unido cada vez más entregado a sus intereses ultramarinos.


Reino Unido

 Entre los años 1837 y 1901 gobernó Vitoria I. La Inglaterra vitoriana ostentó la indiscutible hejemonía económica a nivel mundial y expandió su enorme imperio por ultramar. Tan solo encontró competidores a finales del siglo XIX en Alemania o en nuevas potencias extraeuropeas, como los Estados Unidos o el Japón.

 En el interior, la política británica se basó en la alternancia entre el partido conservador y el partido liberal.


Francia

 Tras la caída de Napoleón III se proclamó la Tercera República. La aprobación de la Constitución en 1875 dio paso a una época de prosperidad, estabilidad y desenvolvimiento cultural. Se ampliaron los derechos civiles (sufragio universal masculino) y se legalizó el movimiento obrero.

Imperio alemán

 Después de la unificación, Alemania se transformó en una gran potencia. El imperio se organizó alrededor de Prusia y de Guillermo I. El chanceler Bismarck se convirtió en al árbitro de las relaciones internacionales europeas entre 1870 y 1890.

 Alemania se organizó como un sistema parlamentario bicameral. Su avanzada legislación social, consiguió, además, mantener las demandas obreras an posiciones moderadas, que defendía sobre todo el partido socialdemócrata.


Grandes imperios

 Además de las potencias occidentales, persistían en el centro y en el este de Europa el imperio austrohúngaro, el ruso y el otomano, que se encontraban en un claro estado de decadencia.

 Sus principales problemas venían de las diferentes nacionalidades que los componían y que reclamaban ahora su independencia, así como de su estructura política, económica y social, que evolucionara muy poco a lo largo del siglo XIX.

El imperialismo: la expansión colonial

El nuevo imperialismo

 A partir del siglo XV, los europeos construyeron grandes imperios coloniales en ultramar, sobre todo en América. Este primer colonialismo entró en crisis luego de la independencia de los Estados Unidos. A comienzos del siglo XIX, la mayoría de estas colonias ya se emancipara.
 Aún que la nueva fase de expansión colonial comenzó cara a 1830, fue a partir de 1870 cuando los imperios alcanzaron su apojeo y aseguraron el dominio económico y cultural (y, en muchas ocasiones, también el control político directo) sobre el resto del mundo.

Las causas económicas

 La revolución Industrial les proporcionó a los europeos los medios necesarios para afianzar su poder sobre el conjunto de la humanidad, gracias a su superioridad técnica, organizativa y económica, sin que las sociedades tradicionales pudiesen defender con éxito, a menos que se transformasen en profundidad. Sin embargo, además, había importantes motivos económicos que impulsaban la expansión colonial:

  •  Las colonias le subministraban la metropoli materias primas y mano de obra barata para extraerlas; a su vez, eran también mercados (que aquella aseguraba mediante medidas proteccionistas) para sus manufacturas.
  •  Los europeos, que acumulaban el 60% de las reservas de oro de todo el mundo, buscaban territorios donde poder investir su excedente de capital para obtenerla máxima rentabilidad. 

 Pero las redes del colonialismo se extendía también a países soberanos que les debían grandes capitales a los europeos, como el Imperio otomano o el chinés, lo que les permitía a las potencias acredoras imponerles la política aduanera o la monetaria. Europa era como un inmenso banco que cobraba las riendas de todo el planeta.

Factor demográfico

 La transición al régimen demográfico moderno produció una auténtica explosión blanca: entre 1850 y 1914, la población europea aumentó en una 75%,teniendo en cuenta la emigración cara ultramar. Algunas colonias, casi siempre de clima templado, absorbían una buena parte del excedente demográfico de la metropoli: esa era la función de Canadá o de Australia en el caso británico, de Algeria en el francés o de Cuba en el español; pero la mayoría de los emigrantes europeos se asentaban en antiguas colonias que eran ya independientes, como los Estados Unidos, el Brasil o la Argentina.

 El aumento de la presión demográfica por la inmigración europea impulsaba la conquista efectiva y la colonización de territorios ocupados por pueblos indígenas, como en el caso de Oeste americano.

 Las sociedades resultantes, que se configuraron según el modelo europeo, se convertían en exportadoras de alimentos y de materias primas.

Motivos políticos  

 En el imperialismo influían también motivos políticos:

  •  Algunas colonias carecían de interés económico, pero estaban en una situación estratégica que permitía el dominio de las rutas marinas, com los enclaves británicos de Jibraltar, Malta o Adén.
  •  Las colonias otorgaban prestigio: se consideraba que la posesión de un imperio era una condición para acceder al status de gran potencia.

 Entre 1870 y 1890, la escalada imperialista llevó a la repartición de los territorios susceptibles de la colonización. A finales del siglo, cuando estes territorios se acabaron, se produció un aumento de la tensión internacional, con crisis, como el incidente de Fachoda entre Francia y Reino Unido (1898), y guerras, en las que las potencias fuertes agredían a las débiles para robarles a sus colonias, como en la guerra hispano-estadounidense de 1898.


La coartada ideológica

 El imperialismo resulta incomprensible si se ignora la cuartada intelectual que trata de justificarlo: el racismo. En general, los europeos estaban convencidos de que la raza blanca era superior y de que tenían el derecho, e incluso el deber. de dominar toda la humanidad.

El imperialismo: los imperios coloniales y las nuevas potencia

 En el siglo XIX, las potencias europeas conquistaron extensos territorios del resto del mundo. Generalmente, el dominio de las colonias estaba precedido de exploraciones geográficas y de viajes científicas.

 En África, las exploraciones geográficas, como las de Livingstone y Stanley, la actividad de los misioneros y el interés por los recursos africanos llevaron a los europeos a dominar el continente.

 Para evitar enfrentamientos entre las potencias, en 1885 se celebró la Conferencia de Berlín para proceder a la repartición de África.

 En Asia, la penetración imperialista estuvo encabezada por Reino Unido, que se asentó en la península de Indostán, en Birmania y en Malasia; Rusia, que se expandió por Asia Central y Siberia; y Francia, que ocupó la Indochina. Además, los Países Bajos mantuvieron el control sobre las islas de Indonesia.

 En China, los británicos lograron concesiones comerciales tras las guerras del opio, aún que la presencia extranjera avivó las revueltas nacionalistas.

 En Oceanía, la presencia occidental comenzó con el establecimiento de los británicos en Australia, desde donde pasaron cara Nueva Zelanda. Los franceses lograron el dominio de diversas islas de Polinesia; a estes les siguieron los alemanes, que les compraron a España las islas Marianas y Palau.

La expansión de las potencias extraeuropeas


 En la segunda mitad del siglo XIX, otros países industrializados se incorporaron a la carrera por la repartición del mundo:

 Estados Unidos.

 Se expandió cara el oeste de América del Norte a coste de los indios, al tiempo que, invocando a la doctrina Monroe, proclamó su derecho a intervenir en América del Sur y en el Caribe. Posteriormente, ocupó el achipiélago de Hawai y, tras derrotar a España en 1898, logró el dominio de Puerto Rico y Filipinas.

 En 1904, el presidente Theodore Roosevelt declaró el continente americano como área de legítima expansión estadounidense.

 Japón.

 La revolución Meiji (1868) precipitó la caída de régimen feudal japonés y la implantación de un sistema político similar al europeo. Esto facilitó que el Japón se industrializase e iniciase a su expansión por Corea y por la China. Para eso, derrotó a los chineses en 1895 y los rusos en el año 1905, lo que posibilitó su dominio de Formosa (Taiwán), las islas P'enghu y Corea.

La sociedad de la segunda mitad del siglo XIX

 Fruto de la Segunda Revolución Industrial surgió una sociedad que se caracterizaba por el predominio de la vida urbana sobre la rural por su composición peculiar:

 Burguesía y nobleza.

 Estes dos grupos se aliaron; la burguesía revolucionaria de la época romántica se convirtiera en una clase conservadora.

 Clases medias.

 Con el crecimiento de las ciudades, el sector servicios aumentó a un ritmo más rápido aún que lo industrial. Ligadas a este sector, ganaban peso así las clases medias, que amortiguaban las tensiones entre las clases altas y las bajas.

 Labregos y proletariado.

 Disminuyera a un ritmo acelerado, al mismo tiempo que aumentaba el proletariado. Cara 1900, la clase obrera constituía la mitad de la población británica, y más de un tercio de la alemana y de la francesa.

Un estado de bienestar

 Mientras se estendía el sufragio universal masculino, el Estado empezaba timidamente a ocuparse del bienestar de la población, en parte para frenar los progresos del socialismo. Se elaboran las primeras leyes de enseñanza obligatoria y surgieron iniciativas para implantar sistemas de seguros de enfermedad y de vejez. Los avances en la salud pública y en el urbanismo (iluminación y red de sumideros) contribuyeron a erradicar las peores situaciones de los barrios obreros.

 En la segunda mitad del siglo XIX el movimiento obrero trató de conseguir una agrupación internacional de la clase obrera mediante asociaciones internacionales:


La primera internacional obrera

 En 1864 se fundó en Londre la Asociación Internacional de Trabajadores (AIT), o Internacional. Pronto se manifestarían dos tendencias opuestas:

  • Marxistas. Creían en la victoria ineludible del proletariado en su lucha contra la burguesía y pretendían que la clase obrera se organizase en partidos políticos revolucionario para tomar el poder.
  •  Anarquistas. Estes eran los seguidores de Mikhail Bakunin. Deseaban evadir toda autoridad y rechazaban la lucha política.

 En el año 1872 se consumó la ruptura entre ambos los grupos: los anarquistas abandonaron la Internacional, que acabaría disolviéndose poco después. 


La segunda internacional obrera

 En 1889 se fundó la Segunda Internacional o Internacional socialista ( a partir de entonces, socialista pasó a significar lo mismo que marxista). En su seno surgió una tendencia socialdemócrata, que predominaba en el socialismo alemán, el más poderoso de Europa.

 El principal motivo de tensión dentro del socialismo de esta época fue la disputa entre los partidarios del carácter internacionalista de la clase obrera y los que buscaban un compromiso con el nacionalismo. Entre los primeros destacó la figura de Rosa Luxemburg.

 En una época de tensión internacional, uno de los objetivos básicos de la Internacional era lograr la unión de la clase obrera por encima de los conflictos entre países.

El movimiento de la emancipación de la mujer



El impresionismo y el postimpresionismo

 La primera exposición impresionista se celebró en el año 1874 en París, y produció un gran escándalo debido a la originalidad  de sus propuestas y al contraste con los estereotipos de moda en la pintura académica. En este Salón de los Rechazados, denominado así porque la Academia rechazara exponer en su salón oficial, se presentaba un cuadro de Monet titulado Impresión: sol naciente, que le daría nombre al movimiento.

 El estilo de los impresionistas estaba influído por los avances científicos y técnicos en el campo de la óptica y de la fotografía a inspirado por el descubrimiento de artes desconocidas hasta entonces en Europa, es especial la des las estampas japonesas. De esta manera, se desenvolvió una nueva forma de comprender la belleza o la luz. Los trazos más destacado de este movimiento son los siguientes:

  •  La luz se convierte en protagonista.
  •  Los artistas salen al aire libre para captar el momento fugaz.

  •  La pincelada se hace más compleja y se utilizan colores puros o complementarios. 

  •  Encadramentos.



Édouard Manet


Claude Monet


Camille Pisarro


Pierre-Auguste Renoir


Edgar Degas


Auguste Rodin

El postimpresionismo

 Partiendo de los logros del impresionismo, la siguiente generación de pintores llevó la ruptura con la tradición hasta sus últimas consecuencias, por lo que abrió el paso cara los movimientos vanguardistas del siglo XX.

 Bajo la etiqueta de postimpresionistas se inclúen un grupo de artistas muy originales, que desenvolvieron su obra a partir de 1880 y que no componen propiamente una escuela.


Paul Gauguin


Vincent van Gogh


Henri de Toulouse-Lautrec


Paul Cézanne

El modernismo


 Al final del siglo se propagó por Europa un estilo decorativo en el que predominaban los motivos vegetales y las líneas ondulantes: era el modernismo, o art nouveau, en el que destaca la obra de Antonio Gaudí.

España: el reinado de Isabel II y el sexenio democrático

 Cuando, en 1833, murió Fernando VII, su hija y herdera Isabel tan solo tenía 3 años, por lo que asumió la regencia su madre, María Cristina. La regencia de María Cristina duraría de 1833 a 1840.

 Los carlistas, un grupo de partidarios de partidarios de que la Corona pasase a un hermano de Fernando llamado Carlos, iniciaron una guerra que duró hasta 1839 y que acabó con el denominado Convenio de Vergara. En esta guerra destacó el general isabelino Espartero.

 María Cristina comenzó a gobernar con el Estatuto Real de 1834, que era una carta otorgada; sin embargo, en 1837 se vio obligada a jurar una nueva Constitución.

 En 1840 asumió la regencia Espartero, hasta que en 1843 Isabel II fue proclamada mayor de edad, a los 13 años, y pasó a reinar directamente. La oposición de los partidos demócratas y de los republicanos y los escándalos en la Corte acabaron con su reinado en 1868.


 Durante el reinado de Isabel II (1833-1868) tuvo lugar el triunfo del liberalismo frente al absolutismo; así y todo, los liberales se encontraban divididos en moderados y progresistas.

  •  Moderados. Defendían una soberanía compartida entre en rey y las Cortes, una administración centralizada y un sufragio censatario muy restringido. Gobernaron durante la mayor parte de estes años. 

En el año 1845, impusieron una constitución que estaría vigente durante más de veinte años. En 1851 se asignó con la Santa Sé un concordato que restablecía el entendimiento con la Iglesia, que quedara roto por la desamortización.

 La figura más significativa de los moderado fue el general Narváez.

  •  Progresistas. Estaban a favor de la soberanía nacional, de una mayor autonomía municipal y de un sufragio censatario más amplio que el de los moderados.

  Llevaron adelante un proyecto de desamortización, el cual consistía en convertir an propiedad privada las tierras que pertenecieran a la Iglesia y a los municipios.

 La figura más representativa del progresismo fue el general Prim.

           El sexenio democrático            (1868-1874)

En 1868, la Revolución Gloriosa derrocó a Isabel II, La historia política de los seis años que siguieron, inmersos en una gran confusión, se divide en varios periodos:

  •  Revolucionario y constituyente (1868-1869).
  •  Procura de un rey (1869-1870).

  •  Monarquía democrática de Amadeo I (1871-1873).

  •  República federal (1873-1874).

  •  República autoritaria (1874).

"La historia se repite. Es uno de las errores de la historia"
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